Hernán Casciari |

El 14 de noviembre de 1995 maté sin querer a la hija mayor de mi hermana, haciendo marchatrás con el auto. Entre el impacto seco, los gritos de pánico de mi familia y el descubrimiento de que en realidad había chocado contra un tronco, ocurrieron los diez segundos más intensos de mi vida. Diez segundos durante los que me aferré al tiempo y supe que todo futuro posible sería un infierno interminable.


Yo vivía en Buenos Aires y había viajado a Mercedes para festejar el cumpleaños número ochenta de mi abuela paterna (por eso recuerdo la fecha exacta: porque en unos días mi abuela cumplirá noventa, porque en unos días se cumplirán diez años de esto que ahora narro y que me marcó como ninguna otra cosa, ni buena ni mala, en la vida).

Festejábamos el aniversario de mi abuela con un asado en la quinta; ya estábamos en la sobremesa familiar. A las tres de la tarde le pido prestado el auto a Roberto para ir hasta el diario a entregar un reportaje. Me subo al coche, vigilo por el espejo retrovisor que no haya chicos rondando y hago marchatrás para encarar la tranquera y salir a la calle. Entonces siento el golpe, seco contra la parte de atrás del auto, y se detiene el mundo para siempre.

A cuarenta metros, en la mesa donde todos conversan, mi hermana se levanta aterrada y grita el nombre de su hija. Mi madre, o mi abuela, alguien, también grita:
—¡La agarró!
Entonces me doy cuenta de que mi vida, tal y como estaba transcurriendo, había llegado al final. Mi vida ya no era. Lo supe inmediatamente. Supe que mi sobrina, de tres años, estaba detrás del auto; supe que, a causa de su altura, yo no habría podido verla por el espejo antes de hacer marchatrás; supe, por fin, que efectivamente acababa de matarla.

Diez segundos es lo que tardan todos en correr desde la mesa hasta el auto. Los veo levantarse, con el gesto desencajado, veo un vaso de vino interminable cayendo al suelo. Los veo a ellos, de frente, venir hasta mí. Yo no hago nada; ni me bajo del coche, ni miro a nadie: no tengo ojos que dedicarle al mundo real, porque ya ha empezado mi viaje fatal en el tiempo, mi larguísimo viaje que en la superficie duraría diez segundos pero que, dentro mío, se convertirá en una eternidad pegajosa.

En ese momento (no sé por qué es tan grande la certeza) no tengo dudas sobre lo que acabo de hacer. No pienso en la posibilidad de que sea un tronco lo que he embestido, ni pienso que mi sobrina está durmiendo la siesta dentro de la casa. Lo veo todo tan claro, tan real, que solamente me queda pensar por última vez en mí antes de dejarme matar.
“Ojalá el Negro me mate” —pienso—, “ojalá sea tan grande su enajenación de padre salvaje, tan grande su rabia, que me pegue hasta matarme y no me dé la opción de tener que suicidarme yo mismo, esta noche, con mis propias manos, porque soy cobarde y no podría hacerlo, porque cometería la peor de todas las bajezas: me iría a Finlandia”. Utilizo esos diez segundos, los últimos de calma que tendré en toda mi vida, para pensar en quien ya no seré nunca más.

Tenía casi veinticinco años, estaba escribiendo una novela larguísima y placentera, vivía en una casa preciosa del barrio de Villa Urquiza, con una mesa de pinpón en la terraza y toda la vida por delante, trabajaba en una revista donde me pagaban muy bien, tenía una vida social intensa, era feliz, y entonces mato a mi ahijada de tres años y se apagan todas las luces de todas las habitaciones de todas las casas en las que podría haber sido feliz en el futuro. Lo pienso de ese modo, desapasionadamente, porque ya no tengo ni cuerpo con el que temblar.

En esos diez segundos, en donde el tiempo real se ha roto literalmente, en donde el cerebro trabaja durante horas para instalarse en un recipiente de diez segundos, descubro con nitidez que mis únicas opciones —si mi cuñado no me hace el favor de matarme allí mismo— son las de huir (huir de inmediato, sobornar a alguien y escapar del país) o suicidarme. Lo que más me duele, tal como están las cosas, es que no podré volver a escribir literatura, ni a reír.

Durante mucho tiempo, durante años enteros, me siguió sorprendiendo la frialdad con que asumí la catástrofe en esos diez segundos en que había matado a mi sobrina. No fue exactamente frialdad, sino algo peor: fue un desdoblamiento del alma, una objetividad inhumana. Me dolía saber que ya no podría escribir, que en el suicidio o en la huida —aún no había optado con qué quedarme— no existiría esa opción: la de los placeres.

Podía irme a Finlandia, sí, a cualquier país lejano y frío, podía no llamar nunca más a mi familia ni a los amigos, podía convertirme en fiambrero en un supermercado de Hämeenlinna, pero ya no podría volver a escribir, ni amar a una mujer, ni pescar. Me daría vergüenza la felicidad, me daría vergüenza el olvido y la distracción. La culpa estaría allí involuntariamente, pero cuando comenzara la falsa calma o el olvido momentáneo, yo mismo regresaría a la culpa para seguir sufriendo. La vida había terminado. Yo debía desaparecer.

Pero si desaparecía, qué. Qué importancia podía tener darles a ellos la serenidad de no ver nunca más al asesino. Ellos, mi familia, los que ahora corrían lentamente desde la mesa al coche para matarme o para ver el cadáver de un niño, podrían creerme exiliado, lleno de dolor y de miedo, temeroso y ruin, o agorafóbico; o podrían sospecharme loco, como esas personas que pierden el rumbo y la memoria después de los terremotos; alucinado, mendigo, enfermo; podrían hasta perdonarme pues me creerían fuera de toda felicidad, fuera de todo placer. Matarían a quien blasfemara mi memoria diciendo que se me ha visto reír en una ciudad finlandesa, a quien dijera que se me ha visto beber en un bar de putas, o escribir un cuento, ganar dinero, seducir a una mujer, acariciar un gato, pescar bogas o dar limosna a un marroquí en el metro. No creerían que alguien (ya no yo en particular, sino que nadie) fuese capaz de semejante flaqueza, de tan penoso olvido, de matar y no llorar, de escapar y no seguir pensando en la tarde de verano en que una niña de tu sangre ha muerto bajo las ruedas del coche.

Diez segundos eternos hasta que alguien ve el tronco y todos olvidan la situación.

Nadie, ninguna de todas las personas que almorzaban aquella tarde de hace diez años en Mercedes, recuerda ahora esta anécdota. Nadie ha tenido pesadillas con estas imágenes: sólo yo me he despertado transpirado durante años enteros, cuando esos diez segundos regresan por la noche sin el final feliz del tronco; para ellos no ocurrió más que la abolladura de un guardabarros al final de la primavera.

Nada malo pasó aquella tarde, ni nada malo ocurrió, antes o después, en mi vida. Han pasado diez años desde entonces y todo ha sido un remanso en el que nunca lo irreversible se ha metido conmigo. ¿Por qué entonces, en estos días, siento que he cumplido sólo diez, y no treinta y cinco años? ¿Por qué le doy más importancia a esta fecha en que no maté a nadie, que a aquella otra fecha anterior en que salí de mi madre dando un grito eufórico de vida? ¿Por qué algunas noches me despierto y descubro que me falta el aire, y recuerdo como real el frío de una cabaña en Finlandia, y me encuentro con las hilachas de la angustia y el exilio, y me ahoga la cobardía de no haber tenido la voluntad de suicidarme.

Es la fragilidad de la paz la que nos devuelve al escalofrío y a la incertidumbre. Es la velocidad infernal de la desgracia, que acecha como un águila en la noche, la que sigue allí escondida para quitarnos todo y dejarnos aferrados a un volante y pensando que la única opción es morir solos en Finlandia, con los ojos secos de no llorar.

Por suerte, casi siempre es un tronco y vivimos en paz. Pero todos sabemos, por debajo de la risa y del amor y del sexo y de las noches con amigos y de los libros y los discos, que no siempre es un tronco. A veces es Finlandia.

  1. Mariposa dice:

    BUENÍSIMO

  2. cristian dice:

    ¿qué tronco te truncaría?
    saludos hernán, contundente el libro
    PD: hoy jueves proyectamos “Diario intimo de una mujer gorda en internet” en Callao 237 a las 19

  3. Laura dice:

    Es casi tan contundente, como abrir el diario y leer tu nombre en las necrológicas. Siempre nos quedará Finlandia!

  4. Rodrigues dice:

    Muy, muy bueno.
    Me encanta cuando escribís así…

  5. axelote dice:

    De los buenos che, chapeau!
    Realmente escalofriante.
    saludos

  6. aprendiz de maga dice:

    No podía dejar de escribirte esta vez por aquí, aunque sabes que ya te he mandado unos cuantos emails. No podía dejar de escribirte porque este texto es revelador de la inevitabilidad de las acciones en la vida, incluso la inevitabilidad de las acciones que no hacemos. es impresionante el poder de transformación que puede tener un segundo, el del carro en retroceso, el del frenazo tardío, el de la niña, el del tronco.
    Qué más puedo decirte, que te haces querer, amigo escritor, que uno, desde tan lejos y sin conocerte, no quiere que te vayas a Finlandia nunca.

  7. Sole dice:

    Seguro que alguno de ustedes también visualiza, y en especial después de ser padres, las posibles desgracias.
    Cuando cruzamos una calle muy transitada, cuando el enano se te escapa de la mano un momento, cuando vas bajando una escalera, ese flash que a veces dura incluso menos de 1 segundo de ver la imagen, de tu sobrina debajo de las ruedas del auto…
    en los sueños a mi también me visita el escalofrío de lo irreversible, espero que siempre sean troncos…
    saludos

  8. Fede dice:

    Me gusta porque va en contra de la tendencia actual de sentirnos inmunes a la muerte, las catástrofes. Son poco dignas de nosotros.
    A veces hay que golpearse contra un tronco, o zafar de una enfermedad o de un choque para gritar “¡Puta que vale la pena estar vivo!”.
    Lástima, por otra parte, que tenga que ser así.

  9. BaNNaNNA dice:

    Exelente

  10. LucAshep dice:

    A-co-jo-nan-te.
    ¿Desde cuándo lo tenías escrito? ¿No pudiste esperar dos respuestas más en “M’hijo el dotor”?

  11. Hernán dice:

    Lo escribí anoche, mientras miraba con el rabillo del ojo a ver si alguien me daba una mejor idea en el #227, pero todo el mundo estaba durmiendo.

  12. Chichita dice:

    Hernan: deja de cenar de noche…y dormiras mejor
    Mama
    pd: me acuerdo muy bien de aquel dia

  13. Chichita dice:

    Hernan: deja de c0mer de noche…y dormiras mejor
    Mama
    pd: me acuerdo muy bien de aquel dia

  14. chichita dice:

    Siempre hay que decirte las cosas dos veces?

  15. Hernán dice:

    Jua! Chiste bueno.

  16. Pancha dice:

    Notable… es que en esos 10 segundos parece que la vida entera se te pasa por delante y tomas las desiciones con la cabeza fría el alma temblando. Yo no sé si me hubiese ido a Finlandia, lo que sí se es que ningún lugar habría sido demaciado lejos para sacarme la mochila y seguir amando y seguir riendo

  17. . Mariano dice:

    decime que la pesona que posteo con el nombre Chichita es de verdad tu mama y le hago un monumento. La estatua de merlo y al lado la de tu vieja.
    Muy bueno el texto, pero ahora tengo miedo de pararme hasta para ir al baño, no sea cosa que haga algo por lo que despues me persiga una culpa por 10 años!
    Feliz cumpleaños a la nona!

  18. Hernán dice:

    Claro que Chichita es mi mamá. Y sus tres comentarios.

  19. Laura dice:

    Grande Chichita!
    10 segundos en 10 años…no es un mal promedio.

  20. TEresiña dice:

    Qué cerca estuviste de mí hoy, Hernán.
    No importa la diferencia. De vez en cuando me duele hasta la lágrima que no me sale. Cuando escribís estas cosas anulás distancia.

  21. deapoco dice:

    Me dejaste un nudito en la garganta…

  22. fermar dice:

    ¿Y si los 10 segundos no terminaron?,
    ¿y si todos estos posts, comentarios (este comentario), blogonovelas, novelas, artículos, entrevistas, no son más que tu propio milagro secreto, escribíendose en tu cabeza para para no perder todo lo que ya perdiste?
    ¿y si sos un eco, acaso mercedino, de Jaromir Hladík?
    f

  23. Katara dice:

    Hernán,
    La diferencia entre una tragedia y una anécdota es siempre un detalle.

  24. Eme dice:

    Cuantas veces nos hemos sentido con ganas de cavar un pozo y tirarnos dentro para evitar todo tipo de reproches (irnos a Finlandia). Cuantas veces quise que mis problemas sea tan solo un simple TRONCO.
    Gracias Hernán lograste hacerme sentir dentro del protagonista, sentir esa desesperación interminable que transcurre en tan solo 10 segundos.
    Muy buena Obra!

  25. Darthgon dice:

    Hernan,
    Pense en mandarte un email, pero creo que es mejor que lo leas por aca:
    Negro, que masazo me pegaste hoy!. No te imaginas. La angustia que me probocaste es tremenda, y tambien la alegria de saber que no fue mas que un tronco.
    No se expresarme bien, no escribo bien, pero quiero decirte que hoy me mataste. Lo tuyo es un talento hermano, que manera de contar las cosas!. Ojala nos sigas regalando cosas como estas, nos sigas haciendo reir con otras…
    Empece a leer el post este y te juro que no entendi que habia sido un tronco lo que atropellaste practicamente hasta el final del post, despues releyendolo me di cuenta que queda claro que no paso nada, pero mi angustia fue tal que pase por alto todas las veces que quedo claro que no habia pasado nada.
    Hermano, sos groso, sabelo!
    Gracias por tanta magia!
    Gonzalo

  26. jd dice:

    Muy bueno… excelente escrito Hernán.

  27. Meursault dice:

    impresionante, tengo una ahijadita de tres años ahora y, hasta terminar de leerlo, me dio mucho miedo. EXCELENTE!!!

  28. Florencia dice:

    Esta mañana mientras dejaba a mi hijo en el colegio, mezclado entre otros niños con mochilas y coches dormidos en una calle de montaña, recordé este episodio tuyo con Rebeca. Caminaba y me decía, “claro, no podés vivir después de una cosa así…”
    Incluso luego de leer el clarín de esta mañana me pareció una coincidencia encontrar la noticia de un cana que se suicidó por haber matado a un inocente. ¿Por qué hoy, siendo un bonito día empordanés, se me dio por pensar en este episodio terrorífico? Todavía no salgo del asombro.

  29. Lau dice:

    Se me puso la piel de gallina…

  30. DudaDesnuda dice:

    Por suerte tu certeza fue grande y pelotuda.
    Besos y troncos.

  31. Emiliano dice:

    EXCELENTE

  32. Max dice:

    Hernán, excelente.
    Mi angustia fue mayor a lo que podría haber sido si no fuera porque desde mis 8 años (ahora 26) tuve unos cuantos accidentes. El primero, en navidad, me atropelló un auto por cruzar la calle sin mirar, jugando a la escondidas. En esos segundos, mientras me pasaba por arriba, estiré las manos y me aferré al paragolpes. Con el auto, casi me estrolo de frente contra un arbol y gracias a esos mismos eternos segundos, alcancé a dar el volantazo y solo le hice mierda el guardabarros. O cuando a gran velocidad se rompió la orquilla de la bici, bueno, en esa alcancé a contar los cuadraditos de las baldozas.
    Son segundos diferentes, si, sólo cuando destrocé el auto (bué, hubo varios con el auto) cada milisegundo me sirvió para pensar como no volver a casa.
    Anécdotas. Por suerte.
    Otro día cuento cuando mi suegra me corrió con una cuchilla.

  33. fidelio dice:

    Lo irreversible no se mete con nosotros.
    Nosotros volvemos nuestras elecciones irreversibles.
    Felicitaciones por la síntesis del último párrafo.

  34. Xtian dice:

    Excelente Hernán, uno de tus mejores textos en Orsai.

  35. nariCa dice:

    Excelente texto… por momentos tuve piel de gallina…
    Al margen… yo tengo una amiga en Finlandia… !!!

  36. Toro dice:

    A veces, es necesario escribir una buena dosis de ficción, para que los boludos de abajo, entiendan que la ficción, es siempre ficción.
    Aunque siemrpe habrá algún boludo finlandés (?) que diga que Finlandioa no es triste y que no generalices a las ojos sin llanto de su escandinavo país. Que se curtan.

  37. Toro dice:

    Ah y gracais Cristian por recordar lo de la proyección en Callao…se me haía traspapelado mentalmente. Voy a ver si llego. A las 19 hs?

  38. mardevientos dice:

    SOS GENUIAL GENIAL GENIALLLLLL ESCRIBIENDO, felicitaciones, M

  39. Eme dice:

    #38 Mar de vientos sos Marisa de CBA??

  40. Alondrie dice:

    Casi siempre es Finlandia.

  41. Edmundo dice:

    Piel de gallina

  42. Hernán dice:

    Mañana a las 17hs. (13hs. en Argentina) estaré online en una entrevista abierta con los lectores del diario El País. Los que quieran, pueden participar en directo, o dejar de antemano sus preguntas acá.

  43. Edmundo dice:

    Igual Roberto te puteó porque le abollaste el Toyota.

  44. Hernán dice:

    Me puteó y me hizo pagar el arreglo. 150 pesos de entonces.

  45. Florencia dice:

    Por eso casi te pisa una tarde en la 27 y 36 y además te dijo “boludo”.

  46. Mastrocuervo dice:

    Cuando mi pibe tenía 1 año y medio (ahora tiene 21) mi mujer me llamó a la oficina para decirme que él estaba internado en el hospital, donde lo habían llevado tras rescatarlo de una pileta de natación en la que se había caído tras un descuido de quienes lo tenían a su cargo. Mis “diez segundos” transcurrieron hasta que llegué al hospital, que queda a quince cuadras (vivimos en Ushuaia). Pero a diferencia de este caso, no me acuerdo -nunca pude recordar- qué hice entre que colgué el teléfono y entré como un extraviado a la sección de terapia intensiva. Supongo que debo haber salido de la oficina, caminé por los pasillos, fui al estacionamiento, entré en el auto y lo manejé, pero no me quedó una sola imagen de todo ese tiempo.
    Este es uno de los mejores post que leí tuyos, Hernán. Me llegó hasta la médula. Gracias.

  47. Edmundo dice:

    #45 Já!

  48. Bob Row dice:

    Hoy te ganaste los garbanzos. Describiste las cosas con las palabras justas.
    Conocí ese desdoblamiento y esa frialdad de pensamiento durante 10 segundos (desde el otro lado) cuando morí en 1970.
    Aunque a la larga sólo perdí el uso parcial de un brazo, mis emociones nunca volvieron a ser las mismas. Intensas sí (para bien o mal), pero nunca más absolutas, cruciales, definitivas. Todo cambia de escala cuando se ha vuelto de la muerte.

  49. Faro justiciero dice:

    Mi padre murió hace años, cuando yo era un niño. Sólo recuerdo haber recibido de él una bronca. Le recuerdo enfurecido, congestionado, gritándome, para mí sin motivo alguno: fue por atravesar detrás de su coche en marcha, mientras aparcaba en la cochera.
    Tardé años en entender que no me gritaba porque yo hubiese hecho algo malo, sino por temor a sufrir durante años la misma pesadilla de Hernán.
    Hernán, ¡supongo que ya sé por qué no conduces!

  50. Konectada dice:

    Que provocar asi es dicstinto de atacar abogados. Este vale el timepo invertido y ese poquito extra!

  51. J.Lo. dice:

    Hermoso lo escrito simplemente hermoso!!
    Me recuerda cuantas veces he agradecido al cielo que los minutos anteriores son solo un sueño.

  52. Diego dice:

    Todos somos dinosaurios a los que aún no nos llegó nuestro meteorito… Y ese meteorito nos puede llevar a la muerte o a la tierra de los fines, no?
    Hacia rato que no entraba a la blogósfera. Excelente Puerta.

  53. Max dice:

    Hernan no conduce porque fue confinado a la bicicleta, para bajar los rollitos.

  54. Nancy Karina dice:

    Que cosas…
    Animo! Ya pasó!!!

  55. Gabriel dice:

    qué susto me pegué

  56. mastrocuervo dice:

    # 46 P.S.: el post me gustó tanto no sólo porque tocó una cuerda muy sensible de mi vivencia personal, sino porque está maravillosamente escrito.

  57. pepeperez dice:

    farsante

  58. Torombolo dice:

    Me asombra la capacidad que vos y otros tienen para contar esos 10 segundos, yo como muchos tambien los tengo y aún despues de muchos años se me siguen humedeciendo los ojos con el recuerdo, pero son mios y no los puedo compartir, no por egoísmo sino por la sensación de que nadie va a entender mi dolor como lo entiendo yo.
    Demás está decir que me los hiciste recordar y no se si agradecerte o mandarte a la m..

  59. animal dice:

    Qué bárbaro, Hernán… Como para que no se nos olvide por qué te queremos… ¿Por qué es que era?

  60. Rebeca (tu sobrina, ahijada, niña-tronco...) dice:

    Hola Tio! estuvo bueno! jajaja..no sabia que me habias matado por diez segundos cuando sólo tenía tres años… y que en realidad era un tronco y yo estaba durmiendo la siesta… interesante…jajaja nadie me cuenta estas cosas!… es bueno que te acordaras de mi! soy tu primera sobrina y ahijada y nunca me escribiste nada! y ni siquiera mensionaste mi nombre en lo que escribiste!!… pero sin tener en cuenta eso estuvo muy bueno… realmente tenes mucha imaginación… y pensar que cuando yo era más chica te decía “tío loco” y creo que no me equivocaba… bueno…saludos a todos por allá… sobre todo a Cris y a la Nina.
    Suerte, espero verlos pronto!
    >

  61. ElTeta dice:

    Bueno, si faltaba algo para que el post sea perfecto llega la niña-tronco.

  62. Rebeca (tu sobrina, ahijada, niña-tronco...) dice:

    jajajajaja…tal cual!! el detalle es lo que cuenta!

  63. Hernán dice:

    ¡Andá a dormir o te hago marchatrás!

  64. Rebeca (tu sobrina, ahijada, niña-tronco...) dice:

    jajajajaja…no me mandes a dormirr!! a mi tmb se me ocurren ideas a la noche.. capaz yo tmb deba dejar de comer tan tardeee!! jajaja!!

  65. Andrómedo dice:

    Qué fuerte. Se me ha quedado el cuerpo raro. Mientras lo leía me han molido a palos y me han sanado las magulladuras. No sé qué decir… benditos troncos.

  66. Bernardo dice:

    Mi tío una vez cuando era chico y veníamos en el Ford Falcon, me explicó que casi más importante que conocerse las luces del semáforo, es frenar cuando te aparece una pelota picando desde la vereda hacia el medio de la calle.
    Y eso no te lo toman en el examen de carnet de manejo.

  67. Interior dice:

    Está tan bueno, pero tan bueno, que hasta Xtian te felicitó escribiendo solo una linea.

  68. Hernán dice:

    Estaría ocupado con un bombero, o con algo en la boca.

  69. Toro dice:

    Tu sobrina tronco tiene 15?
    Rabino te llamaron!

  70. Torombolo dice:

    Toro quien te enseñó matematicas, si la niña tenia tres y van a hacer 10 años del cumple de la nona tiene que tener 13!!! Igualmente Rabi te llamaron!!!!

  71. Toro dice:

    Lo siguen llamando! A mí matemáticas nadie, ahora vos viste el mail de la Nena? dice 15!
    Cosa e mandinga (?)
    Hoy no venís no? Alguna recomendación para con el Angel? Digamos, algo así como :”no dejen q tome más de dos botellas, sino se agarra un par de travestis y lo perdieron” ?

  72. LucAsh dice:

    ¿Matemáticas? El relato lo ha escrito Casciari (si es que ése es su verdadero nombre), así que lo mismo no existe la troncosobrina, o lo mismo tiene cuarenta años, o lo mismo aún no ha nacido (en ese caso el relato debería ir en otro blog).

  73. Horacio dice:

    Toro y Torombolo (69,70,71)
    Terminamos de recibir una gran demostración de cuan subjetivo es el tiempo y nos vamos a pelear por 13 o 15 años?
    Felicitaciones Hernán, el post es de lo mejor. Ah, según he oído por allí Finlandia es la comprobación de que el tiempo no es una medida exacta; según dicen, allí el tiempo es eterno.

  74. Gonzalo dice:

    Niña tronco?!!?! Para ver un niño tronco me tendrian que haber visto jugando al futbol de chiquito!!! Eso era un niño tronco!!!
    (se me ocurren otras analogias a los 14 anios, pero mejor no las hago)

  75. ermiji dice:

    También podrías haberte venido a España, haber ahondado en ese nuevo brote maligno que tenías, haberte hecho abogado (convirtiéndote así en la mano derecha de Satán) y escribir algo parecido a esto para defender el “caso Farruquito”. Lo de venirte a España lo has hecho. El resto… quién sabe! pero miedo me das! Un relato acojonante… (nunca mejor dicho).

  76. Anófeles dice:

    El niño tronco no era el Pampa Sossa…?

  77. hoffen dice:

    tenés tantos comentarios que creo que no tenés tiempo de leerlos. Igual te digo que este post me dolió, adentro. por que en mi caso no tuve la suerte del tronco, en mi caso un chico de 16 años terminó bajo un carro por una imprudencia mia. y cuando despierto por las noches sudando y pensando en él, la infinita tristeza no me devuelve el sueño. Pero creo las cosas son así, él terminó bajo el carro, y yo viva, y ya pasaron 7 años y en este tiempo he sonreído, y me he enamorado y he continuado con mi vida. Crees que no lo merezco? crees que debería irme a Finlandia y no volver a sonreir?

  78. Osa mayor dice:

    Y desde Finlandia hubieras escrito un blog…firmando como Mirta.
    Muy bueno Hernán. Convertiste al tronco en un nuevo símbolo.
    Por lo visto tenés a quien salir (por el aporte de Chichita digo)

  79. Hernan Nadal dice:

    Uy mira que esta prohibido poner htp ! y se puede poner h de p????
    ;)
    no mates a nadie mas.
    Esta prohibido tambien.
    listao.blogspot.com
    :)

  80. Hernán dice:

    Hoffen (#77): leo todos los comentarios, siempre; y sobre el tuyo, sólo decir que nada más he contado lo que me pasó por la cabeza durante esos diez segundos. Finlandia no es una solución, es una de las mil máscaras de la cobardía.

  81. Eme dice:

    Hernan!!! muy buena entrevista la del diario, te dejamos agotados!! espero que muy pronto llegue otra oportunidad de bombardearte a preguntas.
    Saludos desde la Patagonia ARGENTINA
    EME

  82. La Romu dice:

    A mi me quedaron colgando tres preguntas, porque me demoraron en dar el vuelto en la carnicería y no llegué. Ahí van:
    1 – ¿Por qué no hay hombres?
    2 – ¿Titina lo que quería era ganarse el cielo?
    3- ¿Cómo es eso de que mis plantillas no están?
    Un beso grande

  83. ElTeta dice:

    Estoy leyendo las preguntas.
    En la 19 hiciste click.
    ¿Te pidieron que esta vez contestes en serio?

  84. Matu dice:

    Finlandia no es más que la versión de Philadelphia hecha por La Serenísima.

  85. ElTeta dice:

    Philadelphia la vi, pero no soporto a Banderas.

  86. Elio dice:

    Nunca me tocó vivir esos 10 seg., o si los viví fue de guacho por alguna macana que yo pensaba en ese momento que era irreversible. En Uruguay había un conductor de programas de TV llamado Isidro Cristiá que mató a su nieto jugando a lanzarlo por el aire. No duró vivo ni un año, dicen que murió de tristeza. Genial, Hernán, sólo 3 palabras más: gracias por volver.

  87. El Bruche dice:

    Acabo de leer la entrevista y me vengo a enterar que te molestan los cometarios que saltan la anécdota y pinchan sobre la retórica literaria. Bueh… Se entiende y prometo no hacerlo más.
    Con respecto a esos 10 segundos, el lunes pasado, mi esposa me confesó un error burdo en su trabajo que implicaba, por motivos que no da especificar, rehacer los últimos tres años de nuestras vidas, incluyendo el obligado regreso de Madryn a Baires.
    No fueron 10 segundos, fueron 10 horas, hasta que finalmente pudo recomponer el cagadón. En ese tiempo envejecí lo que había ganado por dejar de fumar en febrero.
    Fue realmente agobiante, igual que tu excelente texto.
    PD: Si siguen apareciendo integrantes de la familia Casciari vamos a tener que sacar licencia de primos para poder postear ;)

  88. alicant4ever dice:

    ¿en Finlandia hay Racing?

  89. LucAsh dice:

    Me sumo a la disculpa de El Bruche. Por cierto, entraron siete de las mías… eso no habla muy bien de los filtradores de El País.

  90. El Bruche dice:

    Si, en Finlandia hay Racing, pero solo la practican los anglosajones cuando compiten.
    Y, según dicen, también hay Philadelphia, pero en forma de helado. Una porquería el helado de queso, pero en fin, sobre gustos …

  91. Hernán dice:

    Al Bruche y a LucAsh (#87 y #89): supongo que la referencia es a este párrafo (“Me molestan en general los comentarios en donde no se critican mis historias, sino mis estrategias externas para que la gente acceda a ellas, las lea y dedida quedarse o irse”). Pero no hablaba yo aquí de los comments de Orsai, sino de los comentarios críticos que en otros sitios se hace sobre mi trabajo en general. No se sientan aludidos.

  92. LucAsh dice:

    ¿Trabajo? Anda, mueve el culo y arregla ese enchufe, vago improductivo. Joder, qué mala es la envidia (el único deporte en el que sí somos competitivos los españoles).
    Volviendo al tema: lo que me gusta de lo que escribes (y Finlandia es uno de los mejores ejemplos, a falta completar la lectura de todo el archivo) es lo que Spirit (amigo mío, el que me enganchó a Orsai) llama “talento” y yo llamo “genio”: la capacidad de convertir las palabras, los simples sujetos y predicados, en emociones. Es magia. Los hay que se saben los trucos (y son capaces de aplicarlos con eficacia), pero unos pocos hacéis magia.

  93. Xino dice:

    Soy un lector anonimo y acabo de ver tu entrevista en el Pais.
    FELICIDADES

  94. Duilio dice:

    Increíble. Ya sé porque tu blog es tan leído y comentado. Me ha dado “a rush of blood to the head”. Esto ha sido mejor que el café de la mañana.
    (que va… igual iré por un café)

  95. Duilio dice:

    por cierto acabo de ver los comentarios de la ahijada… no sé si todo esto fue real y es ella de verdad (me quedaré con la duda). Pero si asi fuere habria que reconocer que esto es mejor que un relato de un libro. Porque podemos interactuar con los protagonistas ^^^
    otrotiempo.com

  96. Hernán dice:

    Sí, Duilio: esta historia es real (generalente lo son los textos que guardo dentro de la sección “Vida Privada”). Y los comentarios 60, 62 y 64 son, efectivamente, de Rebeca Sánchez, mi sobrina hincha de Racing.

  97. Gambetita dice:

    Me gusta más cuando generalizás. Lo que escribiste no es más que producto de un tipo de neurosis. Y no duermas tan tranquilo, en algún universo la mataste. Cuántos abogados y neuróticos te leen. ¿Será para aprender a engañar? ¿No sería hora de ir sondeando otros nichos? Que buenos celulares fabrican los asesinos. Espero que, después de la entrevista colectiva, con una buena tanda de lectores de El País remontemos ese 1 por ciento.
    SIL, podrías decir qué te pareció este texto de Hernán antes de salir corriendo hacia el consultorio de un médico y decirle con cara de perra mojada “Doctor, tengo un bultito por aquí”.

  98. ezcritor dice:

    Hola:
    Sólo quiero darte las gracias por mencionarme en tu encuentro digital, soy el de micabeza…alguien me avisó en el foro y cuando leí tus palabras “un gran, gran narrador”…me puse a llorar de emoción… es la primera vez que me llaman así en mi vida, desde hace más de 15 años lucho por escribir algo decente y de pronto “gran, gran narrador” de tí, de vos, nada menos.
    Lei “Tan lejos del dolor y de la fiesta” con los bellos del brazo de punta desde el segundo párrafo y este último post tuyo “Finlandia” , por la dureza, me recuerda a Coetze… no po rla historia sino por su crudez y economía de lenguaje que lo reduce todo tanto de forma que hace mucho más daño al corazón del lector.
    Suerte y éxitos, amigo.

  99. Blackant dice:

    Genial!. Si algo tiene la una buena entrada de blog (?) es transportarte a lugares tuyos ya casi olvidados. Mi Finlandia fue a los 13 años cuando en 1er año tiré una escuadra y le pegue en el ojo a una compañera. Podía perder el ojo y yo especulé ese fin de semana que hacer de mi vida que se terminaba tal cual la conocía. pensar en eso me quita un poco el aire. Finalmente no lo perdió y yo respiré de nuevo.
    Lo de Finlandia fue una referencia a Lenin?

  100. Mauricio dice:

    No se olviden de seguir votando por Mirta que hasta hace poco estaba casi en el primer lugar y ahora ha caído al tercero.
    http://www.thebobs.com/thebobs05/bob.php?site=vote

  101. Gise dice:

    Buenísimo.
    Fuerte, a mí también se me puso la piel de pollo mientras leía y no dejaba de decir en voz alta “increible, esto es increible, simplemente brillante”
    “Desdoblamiento del alma”
    Qué buena forma de describir ese instante…
    Te felicito Hernán, es hermoso y está maravillosamente escrito.
    Un abrazo,
    Gise.

  102. Marcela dice:

    ” y se apagan todas las luces de todas la habitaciones de todas las casas en las que podría haber sido feliz…” Buenísimo!!!

  103. Ana dice:

    ¡ay! Hernán… sos tan increible. Te admiro tanto… este post me dejo un poco atontada, asi que sólo te digo que cuando conjugas tu deliciosa sensibilidad con la frescura de tu narrativa, me dejas unas cosquillas en no se dónde que perduran durante días…
    Por otra parte, me trajeron tu libro de Barcelona, me lo estoy leyendo de a poco para que me dure, me gusta mucho pero deberé decir con cierta decepción que la “españolización” no le sienta bien (según yo, obvio) a la queridisima Mirta… volveré a comprarlo cuando lo editen por estos pagos.

  104. Rebeca (tu sobrina, ahijada, niña-tronco...) dice:

    Hola de nuevo!…viste tío, un comentario mío causo polémica en el bar… fue un tema de conversación bastante interesante… me gustaria aclarar que casi tengo 14 años, porque este mismo Sábado 12 de Noviembre es mi cumpleaños así que para Toro y para Torombolo, ninguno de los dos acertó :P jaja… (Tío, no te olvides de llamarme para mi cumple xq´ no te la perdono!)
    Y para Duilio del comentario 95, creo que no es necesario que te quedes con la duda… soy la ahijada y sobrina de Hernán Casciari.
    Bueno…saludos a todos!
    PD: Toro: mi dirección de mail tiene el nº 15 porque es mi número favorito, y no necesariamente tiene que ser por mi edad… igual, fue una deducción bastante típica y no te culpo por eso… Suerte a todos y saludos a Nina y a Cris…. Rebe

  105. Laura dice:

    Ayuda memoria para el tio: la nena cumple el mismo día que Enzo Francescoli y Jaime Roos.

  106. Hernán dice:

    Sí, lo sabía. Es un orgullo.

  107. Bernardo dice:

    Sobre todo por el Enzo, claro.

  108. Gi dice:

    Que poeta che!
    Me encantó.
    Feliz cumple para tu abuela, que 90 no son poca cosa.

  109. Gi dice:

    Que poeta che!
    Me encantó.
    Feliz cumple para tu abuela, que 90 no son poca cosa.

  110. Ignacio Bustamante Rivas dice:

    Excelente, aun no puedo entender que es lo que hace para escribir de esta forma, me quito el sombrero ante usted senior.

  111. El Angel Gris dice:

    Lo de “senior” del comment anterior debe leerse “sénior” en clara referencia a la edad de Casciari. Toro es junior.-

  112. chichita dice:

    Con mi ñieta no se metan…ezquenunes!!!

  113. Portorosa dice:

    Brillante.

  114. nasha dice:

    y de pronto me encontre con la nariz a 3cm del monitor… la sensación me recorrió.
    excelente.

  115. carlitosreina dice:

    Es cruel, pero muchos piensan que, no sólo todo es posible, sino que todo pasa. Si no en este mundo, en el de al lado. Y en los sueños se entremezclan esos mundos, y confunden, y se funden con. Y lo que no pasa en uno, pasa en otro, y si no, en el de la moto. Por eso puedes asegurar que sientes Finlandia. Y puedes asegurar que estuviste tomando el Sol en la cama de noche. Aaaaaay….

  116. Morganita dice:

    Me dieron escalofríos, real como la vida misma… seguí así Hernán

  117. Zorro parlante dice:

    Guarda con la vida más triste, Casciari. Ragala tanto como la vida más feliz.

  118. mot dice:

    La tierra del Fin…
    Ay, siempre tenemos un fantasma dando vueltas.

  119. Gisela dice:

    Cómo te encontré, Hernán, no importa, cómo elegí este post para ser las primeras palabras tuyas que iría a leer, tampoco. Es la sincronía, a la que no se le pregunta cómo lo hace. “Es” y suficiente.
    Tu manejo del tiempo subjetivo -el único tiempo real- es increíble. Lo mas fantástico es la claridad con la que lo ponés por escrito. Tu don manifiesto. Excelente, es decir poco.
    Somos tiempo, de eso estamos hechos. Finlandia es un tiempo, el tronco otro… Son lugares hechos de tiempo, o viceversa, así se nos presentan. Y de ese lugar tan concreto, que sólo significó 10 segundos para la subjectividad de un reloj, no volviste aún del todo. Si estuvieras en el tiempo del tronco, plenamente, no tendrías presente esta anécdota. Estás en ese ’10 segundos’ aún.
    No creo, igualmente, que te guste vivir en el tronco fulltime. Por eso vas y venís o vivís simultáneamente a dos tiempos. Quizás la alternancia te permite sacar lo mejor de ambos mundos.
    El arte no fluye tan bien en quien de todo está seguro y en paz. Creo, por ahora. Mañana, no sé… ;-)
    Me alegro de haberme cruzado con vos. =)

  120. peregrino dice:

    Me adhiero a todos los elogios.
    Me pareció excelente.
    Saludos.

  121. Alegría dice:

    El breve espacio en que no estás…
    Duermo en el hueco que queda de tí…
    Ojalá ese día hubiera sido un tronco.
    Pero fuiste tú.
    Gracias Hernán, por recordarme porqué no me fuí a Finlandia.

  122. laSue dice:

    Recuperé la respiración a medida q iba leyendo los comentarios… cuánto agradezco de haberte encontrado!
    (y al mismo precio los comentarios de la familia!! muy buenos… ¿después de esto Guinzburg llamó a tu madre?)

  123. lunanueva dice:

    Primera vez en tu blog, y debuto leyendo ésto…
    Yo sé cómo es. Yo no manejaba, no hubo muertes sino heridos graves, pero la vida del que conducía cambió para siempre, él nunca volvió a ser el mismo, y y por el resto de su vida Finlandia le congeló las alegrías y se le coló en cada fisura de la conciencia.
    Entender que podemos hacer algo como matar sin siquiera saberlo, es demasiado.

  124. Pepe dice:

    paradójico…
    Gente que accidentalmente mata, y muere por la culpa.
    Gente que intencionalmente mata, y ni la siente.
    Muy buena narración !
    (Hoffen:claro que mereces seguir viviendo y disfurtando! tampoco mereces lo que pasó)

  125. Juana dice:

    cada vez que entro a este blog termino leyendole a mi marido algo de lo que encuentro. Voy recorriendo de forma absolutamente azarosa y todo me parece genial.

  126. Milagros dice:

    Excelente-

  127. Daniela dice:

    Hace rato que no leía algo que me paralizara, me aterrara, me matara y me volviera a la vida como lo que publicaste Hernán. Sos grandioso.

  128. fle dice:

    Increible.
    Que todo el mundo lo dice, pero que es cierto, increible relato. Wow.
    Y ahora, unas preguntas ¿Qué pasa con los que viven en Finlandia? ¿Son todos perdedores? ¿Viven todos a oscuras por siempre o sólo aquellos que son tenderos y no tienen mirada? ¿nacer en Finlandia es sinónimo de desastre o directamente de una inconmesurable suerte?
    ¿Me las respondes, Hernán?
    Gracias y besos.

  129. Juanjo dice:

    Kafkiano!!

  130. hombrelobo dice:

    Pues mi padre se acaba de comprar una cabaña en Finlandia, en Akaslompolo, al norte …… y lo peor es que no lo hace para huir, sino porque le gusta …. ayer vi las fotos, todo cubierto de nieve, 25 bajo cero … estoy de acuerdo con Hernán …..

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