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Se pasaron más de diez años tratando de tocar en algún bar, pasaron por el alcohol, las drogas, la correspondiente desintoxicación, miembros expulsados, el fracaso y el éxito - como corresponde al abc de una buena banda de rock - y ahora están a punto de caramelo para ser disfrutados a pleno.
En Estados Unidos los llaman La banda más conocida de las menos conocidas. Tienen historia, tienen recursos musicales, y tienen sensibilidad.
Por eso los Goo Goo Dolls suenan muy bien en este álbum, Gutterflower, donde las preguntas que lastiman se cantan a través de la euforia que corresponde a legítimos herederos del punk rock, que han recibido, además, su correspondiente educación sentimental a través del pop, y saben que no hay grito que no conlleve una estética, y se caiga donde se caiga, hay que tratar de hacerlo de pie.
Los Dolls - no confundirlos con los New York Dolls - suenan como unos Counting Crows urbanos, y ya es mucho decir. Tienen la furia del alfiler de gancho y el estilo que se gana con un par de abolladuras a cuestas.
"¿Cómo se siente cuando estas out y por tu cuenta / Y es tarde para volver a casa / Y es duro ser libre cuando estás de rodillas?/ Tomátelo con calma / Hasta que lo hagas por tu cuenta".
Eso cantan los Goo Goo Dolls, con el justo dosaje de madurez y rebeldía que cargan los que se saben expulsados del paraíso, y van por la revancha.