Cine | Lunes 28 de Junio, 2004
El quinteto de la muerte, de los hermanos Cohen

por Bernardo [Weblog] [Mail]

Algo les pasa a los Cohen, che. Me fui ver el Quinteto de la muerte porque les vengo haciendo el aguante, pero la próxima que hagan... no sé. Desde Simplemente Sangre, los Cohen nos acostumbraron a que sus películas son mecanismos de relojería mezclados con cocoliche de géneros y personajes rarísimos. Te recreaban los universos asfixiados por las coordenadas endurecidas de la matriz genérica, y doblaban la apuesta extremándolas hasta el final, donde estilo y caricatura se dan una tocadita. El hombre que nunca estuvo, como ejemplo acabado. Pero desde esa de abogados que hicieron con Clooney y la Zeta Jones, mmm... no sé. Acá el actor elegido para el papel más estrafalario es Tom Hanks, pero se le ven las costuras todo el tiempo. La Negra que es la que aparece de espaldas en el afiche se morfa la película, y si Dios es justo, el Oscar se lo tiene que llevar el gato.

Por lo demás, hasta que empezás a reirte, o a sonreirte incómodo, ya pasó media película. Y vos seguís sentado ahí, porque sentís que los Cohen son amigos de la casa, nada más. Y no. Si son amigos no deberían portarse así. Nadie les pidió cine de emoción - herida por la que sangran algunos críticos que se les tiran a la yugular - ni mucho menos que se declaren populares. Con que sean los caraduras que conocimos y mantengan ese refinamiento extrañado tan difícil de afanar, estamos hechos.

Ah: y la banda de sonido está bárbara.

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