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Aunque estoy seguro de que mucha gente estará en desacuerdo, me atrevo a afirmar que Ciberayllu es el primer sitio web escrito en español que apareció en formato de cuaderno de bitácora o weblog. Su edición princeps data de noviembre de 1996, aunque sus orígenes están en una lista de correos que empezó en junio de 1995. Es una publicación peruana en línea, alojada en un servidor de la Universidad de Misuri y dirigida, desde su fundación, por el kuraka editor Domingo Martínez Castilla.
Al conocer, hace algunos años, esta "sospechosa publicación de periodicidad dudosa y propósitos difícilmente confesables", como reza su lema, me llamó mucho la atención su formato: un conjunto de entradas agrupadas cronológicamente que, en conjunto, creaban una revista electrónica que se veía actualizada con sólo agregar una nueva entrada en la parte superior. Esto, que ahora parece tan familiar, lo vi por primera vez en dicho sitio.
A lo largo del tiempo han sido muchos los artículos memorables publicados en Ciberayllu. Todos aquellos que consideren que Mario Vargas Llosa es la cumbre de las letras peruanas deberían explorar la sección dedicada a José María Arguedas, quizá el escritor que con mayor hondura ha comprendido y reflejado la cultura indígena de los Andes. Pueden leer, además, el excelente ensayo titulado Al germen lo que es del germen que es el único escrito que, hasta el momento, ha podido aclararme cómo un pequeño grupo de conquistadores fue capaz de destruir al poderoso Tawantinsuyu. Son igualmente interesantes diversos artículos como Flores Galindo y Vargas Llosa: Un debate ficticio sobre utopías reales que pone frente a frente dos visiones ideológicamente distintas de la realidad peruana (no muy lejana de otras de América Latina), Mito y realidad de la hoja de la coca, en el tiempo de los Qhapaq Ingas del Tawantinsuyu a través del cual descubrimos cómo los niños no deseados tenían el privilegio, otorgado por el Inca, del cultivo de la ahora polémica planta, "Volveré y no seré póster": La imagen del Che, hoy que analiza por qué el símbolo del Che parecería todavía sobrevivir a pesar de los años, o los más de quinientos artículos que hay en su Índice completo.
Ciertamente que su página de comentarios, la Plaza de Ciberayllu (instalada en abril de 2000), jamás ha logrado el nivel de participación que merece una publicación de tanta solidez y que, seguramente, quienes escriben en Ciberayllu desde 1996 nunca han caído en la cuenta de que son los precursores de la orbitácora de habla hispana, pero eso no quita el hecho de que esta es, con mucha probabilidad, la primera bitácora en nuestro idioma y, sobre todo, una de las publicaciones electrónicas que mejor retrata el alma de los Andes Centrales.