![]() |
Este libro, el primero publicado por su autor, Eduardo Saccheri, llegó a ser tal gracias a la difusión que tuvieron algunos de los cuentos que en él se publican en el programa de radio de Alejandro Apo, "Con todo afecto" (sábados 15 horas AM 590 Buenos Aires, Argentina).
Saccheri relata como pocos los sentimientos que provoca este juego y deporte, que es el fútbol, en todos aquellos que lo disfrutamos como espectadores pasivos o participando activamente en algún picadito entre amigos. Justamente el título del libro es el del primer cuento que aparece, y es la historia de unos tipos comunes y silvestres, que desde pibes tienen un duelo futbolístico con otra barrita del barrio que se renueva todos los años en un campo de juego con dos arcos por lado. Lo particular es que Tito, jugador de uno de estos equipos, hoy es un super crack del fútbol, vive lejos en Europa, gana mucho dinero y es super profesional; desde su partida, su equipo, que lideraba la estadística de enfrentamientos, no consigue ni siquiera empatar un partido, y uno de sus amigos del barrio de infancia, desesperado, decide escribirle y pedirle que el domingo sea el refuerzo secreto que los ayude a mantener el liderazgo en partidos ganados. La acción se desarrolla en los cinco minutos previos a la hora señalada para el comienzo del picado, y ante la espectativa por saber si Tito vendrá o no a jugar ese clásico de barrio.
El resto de los cuentos parecen guiones cinematográficos, a tal punto que Campanella, el realizador de El hijo de la novia y de Luna de Avellaneda, confesó recientemente en un reportaje que estuvo a punto de adaptar a la pantalla grande y filmar alguno de ellos. Esperemos que algún día este proyecto se materialice por el bien de los fanáticos de Saccheri y de Campanella, entre los que me incluyo.
Destaco como perlitas, dos cuentos que me gustaron personalmente: Me van a tener que disculpar, homenaje velado a Diego Maradona y cuyo contenido hago propio como bandera de quienes sentimos algo especial por "el" Diez, y Los traidores, una historia al estilo Shakespeare, donde Montescos y Capuletos son reemplazados por los colores de Morón y de Chicago; el autor advierte que lo único real de la historia es ella, y yo agrego, la pelota.