Cine | Jueves 30 de Septiembre, 2004
Good Bye, Lenin!, Qué verde era mi infancia

por Bernardo [Weblog] [Mail]

Alemania oriental, 1989.
En medio de las últimas manifestaciones antes de la caída del muro de Berlín, Una mujer, militante a carta cabal, sufre un infarto y cae en coma mientras es arrestado Alex, su hijo adolescente.

Despierta varios meses después, cuando la reunificación alemana es un hecho y un caos. Alex le oculta la verdad y crea en la habitación de su casa un mundo donde el muro todavía no cayó, y el presente sigue intacto y para siempre.

En un relato donde el humor, la nostalgia y la observación crítica enhebran una trenza sutil como los hilos de una telaraña, su director, Wolfgang Becker teje una historia donde la verdad, la mentira, lo real y lo imaginario van y vienen, en una contradanza guiada por amor.

A los efectos de mi piel de gallina, una historia pequeña y extraordinaria, que demuestra una vez más que a través de la comedia y los relatos "livianos" es mucho más lo que se atrapa de la vida, que en esos mamotretos insondabes que nos bajan línea sobre los qué y los cómo.

Me hizo acordar esa canción que cantaba Loquillo, sobre poema de Juan Manuel Bonet:

Nadie te puede arrebatar todo eso
Nada terminó todavía
De aquella provincia jamás
podrá expulsarte ningún ángel.

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