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Parece que Pedro Almodóvar y Yo compartimos la misma Mala Educación.
La película, que podría inscribiese en la categoría film noir, es –para mi- mucho más interesante como estructura, que en su denuncia. Porque es evidente que el manchego quiere poner en el tapete, la secular tradición de los curas católicos, de iniciar sexualmente a los internos de sus colegios. Incluso si se quiere ver la misma historia “Los chicos de Saint Vincent” cuenta un caso parecido.
Pero vayamos por partes. La estructura del relato tiene tres tiempos: 1980, 1977 y 1964 (aproximadamente), lo que requiere del espectador una atención especial para no perder se en los tiempos. Una vez más, Almodóvar, incorpora una película en la película. Y una vez más, ofrece un producto logrado.
Lo novedoso es que en esta película, no hay más chicas Almodóvar que las travestis, y todas son Sarita Montiel (en la interpretación, o en el deseo). Lo que hace de La Mala Educación, una película de amor, entre hombres. Se podría pensar que es la continuación (o la reescritura) de La Ley del Deseo.
La cuestión religiosa, que seguramente escandalizará a muchos creyentes, pasa por la iniciación sexual de un niño de 11 años por parte de un cura, que es su superior (a quien se le había confiado se educación). En la Argentina del cura Grassi y el obispo Storni, esto no es novedad. Además, yo estuve ahí, y si se dieran a conocer las estadísticas, creo que si sorprenderían a más de uno.
Lamentablemente no tengo el talento del querido Pedro, solo el placer de disfrutar su cine y poder recomendarlo a los amigos.