![]() |
La historia en sí no es demasiado complicada. El protagonista, periodista por costumbre más que por vocación, soltero por elección, sobreviviente gracias a tiempos mejores, decide regalarse el día de su cumpleaños número noventa, una noche de sexo con una adolescente vírgen. Hasta ahí uno puede pensar que se trata de un viejo verde.
Pero la maravilla que logra García Marquez transformandola en una historia de amor no permite que el lector pueda abandonar la lectura. Uno quiere saber "como sigue". Y la maestría de la descripción. No hay gesto, lugar o personaje que cueste imaginar.
Y causa mucha ternura ese sentimiento de un hombre mayor hacia una niña a la que nunca tocó ni vió despierta.
Dejo para los críticos el análisis de la novela. Algunos dirán que habla sobre la atemporalidad de los sentimientos, otros sobre la imposibilidad de una vida sin pasiones profundas. Por mi parte, decido tomarla como un buen espectáculo de magia, no busco el truco. Simplemente me siento y disfruto del show.