Libros | Viernes 18 de Marzo, 2005
Anton Chejov

por Josejoaking [Weblog] [Mail]

Descubrí a Anton Chejov gracias a una coincidencia de una selección de cuentos de Edgar Allan Poe cuyo prólogo escribió Julio Cortázar. En ese prólogo, Cortázar mencionaba a varios de los mejores cuentistas, lista que después me sirvió para escoger lecturas. Entre ellos, por supuesto, estaba el escritor ruso.

Me gusta Chejov por la sencillez de sus historias. Sus cuentos son el antídoto eficaz contra el barroquismo con que a veces se encuentra uno entre los que quieren lucir su estilo antes que contar bien una historia. Uno de sus cuentos más famosos es La mujer del boticario, un emocionante juego de seducción que empieza desde el título. La tristeza nos deja pensando en cuántas veces por andar preocupados de nosotros mismos no somos capaces de hacer una simple obra de caridad. Exageró la nota, es un ejemplo de una anécdota transformada en un cuento bien logrado, cosa que sucede a menudo en sus relatos.

Los cuentos de este ruso que vivió a finales del siglo antepasado se distinguen también por su brevedad, en uno de los libros que compré cabían 100 cuentos en unas 250 páginas.

Y no te digo más, sólo espero que a pesar de esta breve y torpe recomendación, lo leás.

EL LOMO Version 2.0 Copyleft 2003-2006, Hernán Casciari & Autores. Permitida la reproducción citando la fuente.