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Hace unos tres años descubrí gracias a unas recopilaciones periodísticas algo que me sorprendió: un señor que mezclaba el fútbol con la política y con otros temas, Osvaldo Soriano.
Primero, obligatorio para comprender al Gordo, leí No Habrá más Penas ni Olvidos (1983), una pequeña historia que sucede en un también pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires llamado Colonia Vela.
La década del 70' estuvo signada por una lucha interna en el Peronismo, y él, redactor del diario La Opinión de Jacobo Timmerman, logró mostrar el extremo al que podía llegár la lucha de poder en una esfera infima con relación a la nacional.
Cuarteles de Invierno (también 1983, salió casi al mismo tiempo que la anterior gracias a la vuelta de la Democracia) es el paso siguiente en la historia argentina.
Al pelearse, los peronistas les allanaron el camino a los militares para tomar el lugar que estaba libre, y, a partir de la historia de un cantor de tangos y un boxeador que van a dar un show en Colonia Vela, hacer entender a la gente los excesos de una dictadura que quería parecer popular pero al final solo defendía sus intereses.
Debido al azar, mis pocos recursos económicos y la fortuna de conseguir un ejemplar barato en Plaza Italia o Parque Rivadavia, me resulto dificil conseguir Triste, Solitario y Final (1973). Recién el día que visité la última Feria del Libro lo logré.
En su debut literario Soriano se pone en la piel de un personaje, un escritor argentino (Osvaldo Soriano como.... Osvaldo Soriano) que va en busca de la historia de vida de Stan Laurel, el Flaco de la pareja comica estadounidense que revolucionó a la comedia de allí y que terminó muriendo en la ruina y el desconsuelo. En esas circunstancias se encuentra con un detective que había trabajado para Laurel diez años atrás y con el cual se enreda en algunas metidas de pata y varios errorres que lo desconciertan.
Más allá del escritor también había un periodista sagaz y que siempre le buscaba la vuelta a la noticia para hacerla más interesante. Sus contratapas en Página/12 dieron que hablar durante la década del 90', y el recuerdo de Primera Plana y el La Opinión demostraban su gran capacidad.
El 29 de Enero de 1997, cuando yo solo tenía 11 años y no había llegado a conocerlo, falleció de un cancer debido a su habito de fumar en exceso. Tenía un hijo de tan solo 6 años y 54 años recién cumplidos. Muchos hablan de lo bien que le iría en estos momentos, pero la mayor parte de las cosas que pasán ya fueron comentadas de alguna manera u otra por el Gordo.
Espero que la gente lo recuerde tanto como yo que no lo conocí. Ahora que lo conozcó me doy cuenta que tipos como él no se fabrican más...