Tato Bores (1927-1996). Su nombre en la libreta de enrole era Mauricio Borensztein, pero como Tato pasó a la historia del humor político y la televisión argentina en un sitio de honor.
Desde 1957 pusó en la pantalla lo que sería su marca en el orillo: los monólogos con que disecaba la identidad argentina con desparpajo, sutileza y sofisticación.
Varios guionistas - que se cuentan entre lo granado del humorismo patrio - se los escribieron a lo largo de sus distintos ciclos: Landrú, Jordán de la Cazuela, Aldo Cammarota, César Bruto, Juan Carlos Mesa, Oscar Blotta (h), José María Jaunarena, Carlos Abrevaya, Jorge Ginzburg, Geno Díaz y Santiago Varela, integran esa envidiable lista.
Caracterizado con su inevitable frac, los anteojos de marco grueso, su peluca desflecada y un habano, Tato sobrevuela nuestro recuerdo echando risa a nuestras propias desgracias gracias a un arte que no se debería olvidar.
Y no sé a ustedes, pero a mí me sigue haciendo falta.